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viernes, 9 de mayo de 2014

Borrador: Creación Literaria

Creación Literaria
Para mantener el día la biblioteca del aula, la maestra cuenta con muchas opciones, como el préstamo o utilizar algunos libros de la biblioteca de la escuela que más adelante se devolverán. Pero también, una solución a la escasez de recursos, es recurrir a la imaginación y la creatividad tanto de la maestra como de los alumnos (con un libro viajero por ejemplo).
En el caso de la creación de textos por parte de la maestra, se debe tener en cuenta la edad de los oyentes, los gustos y su momento del desarrollo (características que describí en el bloque uno, con el ejemplo de “Amelia quiere un perro”.
A la hora de crear textos, se pueden hacer de tres tipos, creación en prosa, en verso o dramática. A continuación pondré tres ejemplos de estos géneros que he creado yo misma.

Prosa: 

Para realizar la creación de este texto utilicé la estrategia del Binomio fantástico, que consiste en crear una historia a partir de dos palabras que no tengan una relación aparente. La palabras que escogí fueron sueño y chocolate, y salió la siguiente historia: 

“La Ciudad con el mejor chocolate del mundo”

Había una vez, una niña llamada Sara. Sara tenía mucha imaginación. Un día, después de que su mamá le leyera un cuento, Sara empezó a soñar con una ciudad muy lejana.
Esa ciudad estaba escondida del resto del mundo, rodeada de árboles muy altos y una gran muralla. Pero esa ciudad estaba oculta por una razón.
Allí se hacía el chocolate más rico del mundo, del que solo podían come las personas que vivían allí.
Sara, ya que estaba allí fue corriendo a una tienda a comprar un poco de chocolate para probarlo. ¡No podía dejar para esa gran oportunidad!
El pedir el chocolate en la tienda, metió las manos en los bolsillos, con la esperanza de tener algo de dinero y para su sorpresa ¡lo tenía!
Pagó el chocolate y fue a un parque a sentarse en un banco a comérselo tranquilamente.
El chocolate estaba a punto de entrar en la boca cuando de repente… Sara se despertó de su sueño y se quedó con las ganas de probarlo.
-Espero que esta noche cuando me duerma pueda volver a la ciudad del mejor chocolate del mundo y lo pueda probar. Dijo Sara. 

Este cuento, podría estar destinado a niños de entre 3 y 5 años de edad, ya que es breve, tiene un final inesperado y podría continuar con otro cuento. Trata un tema que les gusta a los niños, el chocolate o los dulces, y hace que despierte su interés. 

Verso: 

Para la creación de este otro texto utilicé la estrategia de la letanía, que consiste en pensar un tema, en este caso una casa, y componed varios versos con una frase corta. Cada verso acaba con un punto y recoge una idea completa. 

Mi casa tiene 
Ojos en vez de ventanas.
Boca en vez de puerta.
Pelo en vez de tejado.
Coleta en vez e chimenea.
Orejas en vez de terrazas.
Mi casa tiene cara. 

Teatro: 

Al crear textos dramáticos hay que tener en cuenta (al igual que en los textos anteriores), la edad de los alumnos, para elegir el tema, pero también para saber que diálogos incluir en la obra (más largos o más cortos). También hay que tener en cuenta la cantidad de niños que hay en el aula, para que todos puedan tener un papel (a los niños les encanta ser el protagonista de las actividades). Si nos resulta complicado incluir a todos los alumnos se puede hacer un historia dividida en varias partes, para que todos participen y ésta se pueda representar varios días, de tal manera que los alumnos puedan ser tanto actores como espectadores. 

Esto mismo he hecho yo, un parte de una obra, en la que aparecen cinco personajes, por las frases y el vocabulario pienso que es adecuada para que la representen niños de 3 a 5 años de edad.

Lucía: es la protagonista, una niña despistada.
Mario: el hermano de Lucía, siempre intenta hacerla rabiar.
María: la madre de Lucía y Mario.
Juan: el padre de Lucía y Mario.
Andrés: primo de Lucía y Mario, que se queda el fin de semana a dormir en la casa de sus primos. 

María: Chicos como ha venido Andrés hemos pensado papá y yo que vamos a ir al parque.
Lucía, Mario y Andrés: ¡¡¡¡¡Bien!!!!!
Juan: Pero como está lloviendo tenéis que poneros las botas de agua.
Lucía: Voy a buscarlas ahora mismo. Qué raro no las encuentro, seguro que las han escondido Mario y Andrés.
Chicos donde están mis botas no las encuentro.
Andrés: Nosotros no las hemos cogido.
Mario: Si, esta vez no hemos sido nosotros, pregunta a papá.
Lucía: Papá no encuentro mis botas de agua y los chicos dicen que ellos no las han cogido, ¿tú las has visto?
Juan: No Lucía, yo no he cogido las botas, pregunta a mamá.
Lucía: Mamá no encuentro las botas y si no las encuentro no puedo ir al parque, ¿sabes dónde están?
María: ¿has mirado debajo de la cama? Siempre las metes ahí.
Lucía: ¡Pues claro! Siempre están ahí.
¡Ya las he encontrado! ya podemos ir al parque.


Para terminar esta actividad, teníamos que realizar un libro con el texto en prosa o el texto en verso que hemos creado. Yo por mi parte decidí crear el libro con el texto en verso.
Para la realización de este libro, tenía claro que quería utilizar el texto en verso, ya que con solo leerlo se me venía a la cabeza imágenes, y con esas imágenes decidí ilustrarlo.
Para ello he utilizado dos cartulinas de colores, con las que he realizado las páginas, rotuladores de colores (no tóxicos para que no haya ningún problema en el caso de que los niños lo chupen o se lo lleven a la boca), y dos anillas para unir las páginas.
Yo no lo he plastificado, pero para una mayor duración, y que los niños lo puedan utilizar sin romperlo tan fácilmente, sería conveniente plastificar las hojas. 

El resultado ha sido este:

 









Debido, al contenido del texto (versos cortos con vocabulario sencillo), el tamaño del libro (pequeño lo que hace que sea fácil de manejar por los niños), las ilustraciones (que acompañan al texto y guían la lectura), diría que este libro es adecuado para niños de de dos, tres o cuatro años de edad. 

Esta actividad, me ha ayudado bastante, porque tenía un miedo horrible a escribir, a crear textos de cualquier tipo. Me he soltado bastante, pero tengo que admitir que el miedo del todo no se ha ido. Una técnica que como futura maestra me va a ayudar para poder crear mi propia biblioteca de aula, ya que suelen estar un poco descuidadas en los centros. 

(Consultados apuntes del LUVIT)